Inicio de sesión

Discurso

Declaración a medios del Presidente Gustavo Petro al término de su participación en la VII Cumbre de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)

Foto: Nelson Cárdenas - Presidencia

Presidente Gustavo Petro al término de su participación en la VII Cumbre CELAC


Buenos Aires, Argentina, 24 de enero de 2023


Creo que esta reunión es exitosa por los integrantes, la cantidad de países latinoamericanos que se hicieron presentes directamente, muchos con sus jefes de Estado, de gobierno.

Después de una ruptura de los procesos de integración que literalmente se vivieron hace unos años hay un recomienzo.

En mi intervención, que ustedes conocieron, es a que salgamos un poco de la retórica, de la integración y la unidad, y pasemos –siguiendo un tanto el ejemplo europeo– a construir esa integración a partir de proyectos concretos.

La situación de la crisis climática, nos da unas posibilidades. Como toda crisis, siempre da unas posibilidades que, yo creo, que América debería aprovechar. Sobre todo, si integramos respuestas a la crisis que vive la humanidad.

Durante estas décadas, América Latina ha pasado a una marginalidad cada vez más grande. Su voz es cada vez menos escuchada en la medida –porque las voces en la geopolítica dependen de los poderes económicos–, en la medida en que la región ha perdido poder económico relativo. Su voz se ha reducido en los escenarios del mundo, más cuando no ha unificado esa voz.

Y en el mundo existe una agenda trazada por los grandes problemas de la humanidad, una de esas, la principal en mi opinión, la crisis climática.

Le puede interesar: Presidente Petro hace llamado a América Latina para unificar su voz y aportar soluciones concretas frente a la crisis climática

América Latina no ha llegado unificada a las diferentes instancias de discusión mundial del tema de la crisis en las COP (La Conferencia de las Partes de la Cumbre Anual de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático) etcétera, su voz es disímil y poco atendida.

Reconocer que hay una potencialidad en América Latina que podría ayudar de manera importante y no marginal en la solución de la crisis climática y, a partir de allí, construir una política común que nos dé más fuerza en la geopolítica mundial, me parece fundamental, lo que yo he encontrado está en discusión es que hay dos grandes temas que podríamos nosotros construir.

Mientras Estados Unidos es la gran plataforma de emisión de gases efecto invernadero en el norte, nosotros tenemos la principal esponja, las selvas, especialmente la amazónica. Un punto de negociación, una carta de negociación, entre comillas, porque al final la vida en la humanidad no es para negociar, sino de aporte real de las discusiones del mundo para revitalizar la selva amazónica.

El gran problema que teníamos era una posición adversa de la extrema derecha brasileña que estaba en el poder. Hoy, ese panorama se esclarece completamente y entonces debemos actuar.

El mundo necesita desesperadamente, diría yo, es cuestión de vida o muerte, literal, el que esa selva se revitalice.

Revitalizando la selva no solucionamos la crisis climática, pero es la tercera política más importante que se puede hacer y América Latina tiene ahí una responsabilidad central.

Y el segundo tema es, también lo propusimos, el que las deficiencias en los Estados Unidos para transitar hacia una economía descarbonizada que provoca el poderío inmenso que tiene su propia industria petrolera, carbonera y similares, hace que necesite del gran potencial de América Latina, sobre todo de América del Sur, en generar energías limpias.

Tenemos el potencial, ellos tienen el problema, solo falta volver realidad ese potencial y juntarlo.

 

 


La manera de juntarlo a la economía norteamericana es una red eléctrica que ya casi está.

Entonces, ¿cómo no nos movemos hacia una posibilidad de, incluso, industrialización de América Latina? A partir de soluciones concretas hacia la crisis climática y a la descarbonización de nuestras propias economías y de las norteamericanas, usando el potencial latinoamericano de energías limpias que, en casi todos los países, con muy pocas excepciones, es superior a sus propias necesidades de energía.

Colocaría como ejemplo el caso de La Guajira, en el norte extremo de Colombia. Un desierto poblado de indígenas en donde el potencial de esa región es pequeño respecto a toda Colombia, es de 25 gigas, y Colombia toda usa solo 17 gigas de sus actuales fuentes de energía.

El potencial colombiano es de 65 gigas, nosotros usamos 17, tenemos la opción de entregar energías limpias al mundo. E esa podría ser una posibilidad, incluso de industrialización para Colombia. Y si hacemos las cifras en cada país da cosas similares.

Entonces el poder la magnitud, pero poderosa de la voz latinoamericana, obviamente junta, en el mundo, depende de nuestra capacidad de aportar soluciones al principal problema de la humanidad. Y, allí, pues todo un complejo de agendas que tiene en el corto plazo, porque no tenemos mucho tiempo en desarrollarse la Conferencia de Presidentes para la Selva Amazónica y otras alrededor de este tema.

Planteamos otros diferentes temas concretos que tienen que ver con nuestra problemática.

El cambio de la política de dogas de Estados Unidos es fundamental si queremos paz y seguridad.

La guerra contra las drogas que inició Nixon hoy es un profundo fracaso, fracaso total en todos los indicadores, tanto para ellos como para nosotros.

Le puede interesar: Reducir el hambre y la pobreza rural en Colombia: una esperanza que se materializa tras firma de Carta de Intención entre el Gobiern​o nacional y la FAO

Todo son cifras negativas, más muertos aquí, más muertos allá por sobredosis, más poder de las organizaciones multicrimen, más desestabilización democrática de los países. No hay ningún balance positivo de 50 años de mirar el problema de las drogas como un problema militar de guerra y de represión.

A Colombia le sirve, porque la paz de Colombia depende de ese cambio de la política de drogas que hay que dar en el mundo.

También lo propusimos en la CELAC, en la Conferencia Latinoamericana, sobre política de drogas yo creo que tiene que realizarse solicitamos que fuera en Bogotá, por la realidad de lo que llevamos solicitamos que fueran México otro de los grandes problemas que cada vez va a crecer más que la migración.

La migración está ligada a la crisis climática, entre varias razones y causas. Y así vamos construyendo una agenda que, pegada a las circunstancias, y a la problemática de la humanidad en el siglo XXI, podría darle una realidad, no solamente una retórica, a la integración de América Latina.

(Fin/jdg/mgm/dl/pma/gaj)